|
CORDICEPS MILITARIS Durante la primavera podemos ver un gran número de pinos despojados de su cubierta verde, semi-secos y salpicados de grandes copos blancos. Estos copos son los nidos de una oruga conocida con el nombre de "Procesionaria" y es la causante de la defoliación de nuestros pinares.
El nombre común de procesionaria le viene dado
por la forma que tienen de desplazarse; lo hacen marchando unas detrás
de otras, tocándose, formando grandes filas o procesiones que pueden
sobrepasar el centenar de individuos.
La procesionaria del pino nace de la mariposa Thaumetopoea
pityocampa. Esta mariposa con apariencia de polilla, posee un cuerpo rechoncho
y una trompa rudimentaria que no le sirve para alimentarse. No come y
su única actividad durante los pocos días que tiene de vida
consiste en atraer al macho mediante unas sustancias que segrega.
Las orugas están cubiertas de pelos urticantes
que desprenden y dispersan cuando son molestadas, produciendo irritación
en la piel y mucosas.También producen alergias que en algunas personas
sensibles pueden llegar a ser muy graves.
Las larvas cuando salen del huevo, tejen un nido entre las acículas del pino, parecido a una bolsa donde pasan el día, estos nidos están construidos por unos filamentos de seda muy fuertes y resistentes al fuego. Por la noche lo abandonan y salen en busca de alimento que son las partes más tiernas de las acículas y las ramas, al regreso para encontrar el camino de vuelta se guían por un hilo de seda que van dejando en su camino.
Pasan el invierno en estos nidos y a principios de primavera
ya adultas, descienden al suelo para enterrarse, se cubren de seda y a
los pocos días de enterrarse se encierran dentro de unos capullos
en forma de crisálida, de donde, gracias al milagro de la metamorfosis,
al cabo de cierto tiempo saldrán nuevas mariposas que volarán
para aparearse y depositar los huevos entre las agujas de los pinos, comenzando
así un nuevo ciclo.
Pero algunas no podrán terminarlo, porque en el
bosque acechan unas pequeñas setas con forma claviforme, de 2 a
6 cm de alto que cargadas con millones de esporas surgen del suelo como
pequeñas llamaradas.
Estas setas tienen un color rojo amarillento vivo y son
la evidencia de que aquí hubo una terrible batalla ya que, a modo
de cruces nos señalan un enorme cementerio, porque debajo de cada
seta hay enterrado un cadáver de oruga de procesionaria
Y el responsable de estas muertes es nuestro protagonista, el Cordiceps militaris, un hongo Ascomyceto del orden Clavicipales y del género Cordiceps, especie Militaris, un hongo defensor de los pinos, que mata a las crisálidas de la procesionaria y vive parásito sobre ellas.
Cuando las orugas adultas, después de devorarlo
todo, bajan de los pinos para enterrarse, son alcanzadas por las esporas
de esta pequeña seta que se depositan entre sus pelos urticantes. Y al enterrarse, cavan su propia tumba pues es entonces cuando las esporas encuentran las condiciones adecuadas para desarrollar su micelio, que extienden en forma de tentáculos sobre el cuerpo de la crisálida, penetrando en ella para absorberle la vida
Y, más tarde, donde debería nacer una mariposa,
brota resplandeciente desde el cadáver enterrado de la crisálida
un nuevo Cordiceps militaris cargado de munición para continuar
su batalla contra las orugas destructoras de los pinos.
|
|
|
© Copyright 2004. Micologia.net |