Clase Gasteromicetes


Orden Lycoperdales

Géneros: Langermannia
Bovista

Calvatia
Lycoperdon
Geastrum
Myriostoma
Sphaerobolus

Orden Tulostomatales

Géneros:
Battarrea
Tulostoma

Orden Sclerodermatales

Géneros:
Astraeus
Pisolithus
Scleroderma

Orden Nidulariales

Géneros: Crucibulum
Cyathus

Orden
Phallales

Géneros: Clathrus
Mutinus
Colus
Lysurus
Phallus

 

 

Juan Carlos Zamora Señoret:

MONOGRÁFICO DE GASTEROMICETES

La clase Gasteromycetes está formada por un grupo muy heterogéneo de hongos, con características muy diversas, pero que se agrupan aquí por presentar un carácter común, poseer una especie de himenio endógeno llamado gleba, rodeado de una estructura llamada peridio, a modo de "piel" o membrana externa; el peridio puede estar diferenciado en dos o más capas, en caso de ser dos la más externa se llama exoperidio y la más interna endoperidio. La gleba por tanto se forma en el interior del cuerpo fructífero (seta), y hasta la total o casi total maduración de las esporas, éstas no están en contacto con el medio externo.
Además es de obligada mención que esta clase ya no se considera actualmente como tal, en las clasificaciones más modernas los géneros y especies que formaban parte de ella están distribuidos en multitud de otras clases, incluso los órdenes en los que estaban dichas especies han sufrido grandes modificaciones. Así, por ejemplo, géneros como Scleroderma o Astraeus tienden a clasificarse en el orden Boletales. Aquí para simplificar las cosas utilizaremos la clasificación antigua. Tampoco incluiremos especies en transición con otros grupos de hongos, como por ejemplo Torrendia o Endoptychum, que han estado clasificados entre los Gasteromycetes y los Agaricomycetes, pero ahora se incluyen sin ninguna duda en Agaricales.

Por ser una clase tan amplia, en este caso sólo nos ocuparemos de cinco órdenes con una característica común: poseer la inmensa mayoría de las especies epigeas, es decir, que se desarrollan por encima del sustrato, al menos en la madurez. Estos cinco órdenes son: Lycoperdales, Tulostomatales, Sclerodermatales, Nidulariales y Phallales.



EL ORDEN LYCOPERDALES:

En este orden se agrupan todas aquellas especies que carecen de un estípite (pie) verdadero, poseen gleba pulverulenta en la madurez, y en la gleba casi siempre están presentes unas hifas (células e hileras de células) con aspecto piloso llamadas capilicio. También pueden estar presentes otras hifas parecidas, pero más pálidas, de paredes más delgadas y cianófilas, llamadas paracapilicio. Por debajo de la gleba, a veces, aparece una estructura estéril que puede ser esponjosa o compacta, y que se llama subgleba. El endoperidio, con frecuencia, tiene la particularidad de volverse elástico con la humedad, y al ser golpeado por las gotas de lluvia vibra o se "abolla" momentáneamente permitiendo la salida de las esporas por el orificio que suele abrise en su parte superior. Hay una excepción muy clara a esta definición, es la del género Sphaerobolus, que presenta la peculiar característica de lanzar su gleba esférica a modo de proyectil. Existen otras excepciones. Es el orden más amplio de los que vamos a tratar, con decenas de géneros, y podríamos agruparlos a grosso modo en dos familias: Lycoperdaceae y Geastraceae.

La familia Lycoperdaceae se caracteriza porque el exoperidio se desintegra o se rasga de diversas formas (a este proceso se le denomina dehiscencia), pero no se abre en forma de estrella. Los principales géneros son los siguente.


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Género Bovista:

No poseen subgleba, o en caso de presentarla es compacta. La rotura o dehiscencia del peridio para permitir la salida de las esporas es a través de un orificio en la parte superior llamado estoma u ostíolo.


  Bovista aestivalis: Un hongo muy común que crece casi en cualquier hábitat. Posee un exoperidio granuloso, pardo anaranjado cobrizo, y una típica subgleba compacta no muy desarrollada. Sus esporas son globosas, verrugosas y con pedicelos muy cortos.
  Bovista cunninghamii: Bastante parecida a B. aestivalis, pero de menor tamaño, sin subgleba y con las esporas casi lisas al microscopio óptico.

Bovista plumbea: Es la especie más común del género, presenta un endoperidio de color plomizo al que debe su nombre. No tiene subgleba. Sus esporas son elipsoidales, verrugosas y presentan largos pedicelos con frecuencia acabados en punta.

 

 

Bovista nigrescens: También frecuente, se distingue de B. plumbea por su mayor tamaño, color negruzco (a veces con tonos cobrizos), estoma mayor, y por sus esporas globosas, verrugosas, y con pedicelos algo más cortos, no acabados en punta.

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Género Calvatia:

Pueden poseer subgleba de ausente a claramente desarrollada, y en este caso puede ser compacta, celular (alveolada) o, incluso, de ambos tipos en una misma seta. La dehiscencia o rotura del peridio es irregular, por masiva desintegración del mismo. Incluimos Langermannia dentro de este género, y separamos Handkea por poseer capilicio frágil con fisuras, mientras que en Calvatia es más elástico y no presenta fisuras, pero puede presentar o no poros (generalmente sí los presenta). Podemos destacar las siguientes especies:


Calvatia cyathiformis: La subgleba es variable, puede ser exclusivamente compacta, exclusivamente celular o combinación de ambas. En caso de presentar subgleba celular, aunque sea sólo parcialmente, estaremos ante la forma típica, si presenta subgleba exclusivamente compacta nos encontraremos con C. cyathiformis f. fragilis, muy frecuente en la península. La mejor característica para distinguirla del resto de especies europeas es su gleba violácea o purpúrea en la madurez.  
     
Langermannia gigantea: Se identifica por su gran tamaño (a veces más de 50 cm. de diámetro), y por sus esporas globosas y ligeramente verrugosas. Es comestible  
     

Calvatia booniana: Muy parecida a C. gigantea -y a menudo confundida con ella- por su gran tamaño y ausencia de subgleba, pero C. booniana presenta un exoperidio muy grueso que se cuartea formando grandes placas, y esporas con ornamentación más tenue, sublisas o lisas al microscopio óptico.

   

Género Disciseda:

Es un género que a simple vista puede confundirse con Bovista, pero en Disciseda la deshiscencia del endoperidio es mediante un orificio irregular que se abre en la base del basidioma, no el en ápice como en el resto de Lycoperdales, en su lugar, en dicho ápice conservan una especie de casquete formado por el exoperidio, restos de micelio y restos de sustrato; el peso de este casquete ayuda a que el basidioma se de la vuelta y mantenga esta posición invertida, que es como se suelen encontrar, con el casquete polar en la zona aparentemente inferior, y el ostíolo en la zona aparentemente superior. El capilicio siempre es de tipo Lycoperdon, generalmente ondulado.

     

Disciseda bovista: Especie relativamente frecuente que puede confundirse a veces con Bovista plumbea, pero sobre todo con Disciseda candida, distinguiéndose porque las esporas de D. bovista son fuertemente verrugosas y miden 6-8 micrómetros de diámetro, mientras que las de D. candida son muy suavemente verrugosas y miden 4-5 micrómetros de diámetro; la macroscopía es idéntica en ambas especies.

 
     

Género Handkea: Se separa de Calvatia por presentar el capilicio frágil y con fisuras. Actualmente se sabe que este género está más próximo a Lycoperdon que a Calvatia.

     
Handkea excipuliformis: Con subgleba celular. Las fructificaciones son muy variables de aspecto, pero presentan siempre un exoperidio "espinoso", y una gleba pardo verdosa o pardusca en la madurez. Esporas globosas y fuertemente verrugosas.

 
     
Handkea utriformis: Posee subgleba celular. La gleba, al igual que en H. excipuliformis, es pardusca o pardo verdosa, pero el exoperidio presenta forma de placas, a veces piramidales. Esporas globosas o subglobosas y tenuemente verrugosas.
 
   
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Género Lycoperdon:

Al igual que Calvatia poseen una subgleba bien desarrollada, casi siempre celular, pero la dehiscencia del peridio es a través de un ostíolo o estoma en la parte superior de la seta, como ocurre en Bovista. Existen multitud de especies, destacando las siguientes


Lycoperdon echinatum: Relativamente fácil de identificar por su exoperidio espinoso, con espinas agrupadas en grupos de 3 a 5, que superan sin dificultad los 3 mm. de largo. Al caerse estas espinas quedan unas marcas en el endoperidio, por lo que éste parece reticulado. Suele presentar rizomorfos blancos en la base.

 

  Lycoperdon perlatum: Al igual que el anterior presenta exoperidio espinoso, pero las espinas son simples, no agrupadas y a menudo más pálidas. También dejan marca en el endoperidio tras su caída. A veces presenta rizomorfos en la base, pero no es una característica constante.


 

Lycoperdon nigrescens: Es muy parecido a L. perlatum y se distingue por su exoperidio en forma de espinas agrupadas y parduscas o grisáceas, en vez de las espinas simples y más pálidas de L. perlatum. También tiene cierto parecido con L. echinatum, pero las espinas del exoperidio de L. nigrescens son mucho más cortas, siempre de menos de 3 mm. de largo. Coincide con ambos en la aparente reticulación del endoperidio después de la caída del exoperidio.


Lycoperdon molle: Tiene un exoperidio formado por finas espinas, bastante frágiles, que se arrastran fácilmente con el dedo, no dejando marcas sobre el endoperidio. Gleba pardusca a pardo verdosa. Capilicio con poros pequeños y esporas con verrugas cilíndricas.  

  Lycoperdon mammiforme: Esta especie presenta un exoperidio en forma de placas membranosas muy característico, que lo distingue de otras especies del género.


Lycoperdon umbrinoides: Es la única especie en España que presenta la subgleba casi compacta, sólo presenta algunos lóculos (huecos) en la base. Por ahora la podemos considerar típicamente asociada a Quercus.

 

     
Lycoperdon atropurpureum: Similar a L. molle pero con gleba pardo purpúrea y esporas con verrugas cónicas.    
     
Lycoperdon lividum: Se parece a L. molle pero en L. lividum las espinas del exoperidio rápidamente se transforman en gránulos, la gleba es más amarillenta y el capilicio presenta unos grandes poros muy característicos..  
     
Lycoperdon umbrinum: Es muy parecido a L. nigrescens pero una vez caídas las espinas del exoperidio no se aprecian marcas en el endoperidio, dicho carácter lo aproxima también a L. molle, pero este último es más pálido y las espinas del exoperidio son más cortas y frágiles.  

Género Morganella:

Género parecido a Lycoperdon, se distingue por carecer generalmente de capilicio verdadero (en alguna especie está bien desarrollado) y por crecer sobre madera. Una especie en la península.

     
  Morganella pyriformis: Se distingue de los Lycoperdon por crecer típicamente sobre madera, tener la subgleba blanca en la madurez, y por sus esporas casi lisas al microscopio óptico. Presenta numerosos rizomorfos blancos en la base, y suele crecer formando grandes colonias.
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En la familia Geastraceae la dehiscencia del exoperidio es estrellada, abriéndose los brazos de dicha estrella, llamados lacinias, como si fueran los pétalos de una flor. Actualmente esta familia podría formar del orden Phallales (= Gomphales), o considerarse dentro de un orden independiente, Geastrales. En España destacan tres géneros:


Geastrum arenarium: Se identifica por su exoperidio fuertemente pseudohigroscópico, endoperidio pseudoestipitado, con superficie ligeramente pruinosa, pronto lisa, y peristoma fimbriado y delimitado. Capa micelial con restos de sustrato. Esporas de 3-4 µm de diámetro.  

  Geastrum elegansEl exoperidio no es higroscópico y el endoperidio sésil presenta de joven la superficie cubierta por cristales muy pequeños cuando es joven. El peristoma es surcado y no delimitado.

Geastrum berkeleyi: Exoperidio no higroscópico; endoperidio pseudoestipitado con la superficie típicamente cubierta de gránulos, de tal forma que al tacto recuerda el papel de lija. Peristoma surcado y bien delimitado. Capa micelial con restos de sustrato. Tamaño mediano a grande.

 

  Geastrum campestre: Con exoperidio higroscópico, endoperidio pseudoestipitado, incrustado de pequeños gránulos y con peristoma surcado y delimitado. Capa micelial con restos de sustrato. Tamaño pequeño a mediano.
     
   


Geastrum elegans
: El exoperidio no es higroscópico y el endoperidio sésil presenta de joven la superficie cubierta por una fina pruina cristalina cuando es joven. El peristoma es surcado y no delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.


Geastrum coronatum: Posee un exoperidio generalmente no higroscópico (aunque puede volverse fuertemente pseudohigroscópico al perder la capa micelial); el endoperidio es pseudoestipitado y de superficie lisa y suave. El peristoma es fimbriado y mal delimitado, a veces sin delimitar y raramente bien delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.  

  Geastrum quadrifidum: El exoperidio de esta especie es muy peculiar, porque la capa más externa (micelial) se separa de la intermedia (fibrosa) y queda como una copa enterrada sobre la que se apoyan las puntas de las lacinias del exoperidio, cuando el exoperidio presenta esta forma tan característica se dice que es forniciforme. El endoperidio es pseudoestipitado, cubierto de cristalitos diminutos en la juventud, y posee un peristoma fimbriado bien delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.

Geastrum floriforme: Exoperidio higroscópico; endoperidio sésil y de superficie finamente furfurácea a casi lisa. El peristoma es fimbriado y no delimitado, lo que lo diferencia de G. corollinum que posee el peristoma delimitado, además en G. floriforme la capa micelial tiene abundantes restos de sustrato, mientras que en G. corollinum no; las esporas son algo menores en G. corollinum.  

  Geastrum fimbriatum: Exoperidio no higroscópico; endoperidio sésil (no pseudoestipitado), inicialmente hirsuto, pero pronto liso, y con peristoma fimbriado no delimitado. Capa micelial con restos de sustrato. Esporas de 3,5-4,5 µm de diámetro.

Geastrum kotlabae: Es parecido a G. floriforme, pero el peristoma es surcado. Capa micelial con restos de sustrato.  

  Geastrum lageniforme: Especie difícil de separar algunas veces de G. saccatum y G. triplex. A simple vista el mejor carácter diferenciador es que las puntas de las lacinias suelen ser muy largas y agudas, y la capa micelial, sin restos de sustrato, no es muy oscura y suele presentar fisuras radiales, no siendo aterciopelada. Al microscopio presenta fíbulas en las hifas de la cara externa de la capa micelial, lo que lo distingue de G. saccatum, especie mal conocida en nuestro país y con la que está muy confundida.

Geastrum melanocephalum: Tal vez sea el más fácil de distinguir por el carácter de "desintegrarse" el endoperidio en la madurez, dejando la gleba negruzca al aire. Por tanto es el único que no tiene peristoma, al menos en la península. Capa micelial sin restos de sustrato.  


  Geastrum minimum: Exoperidio no higroscópico; endoperidio pseudoestipitado recubierto de joven por cristales de oxalato cálcico. El peristoma es fimbriado y aunque suele estar delimitado por un surco, a veces no está delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.

Geastrum schmidelii: Exoperidio no higroscópico; endoperidio pseudoestipitado, con superficie muy ligeramente pruinosa de joven, pronto lisa, y con peristoma surcado y delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.  

  Geastrum pectinatum: El exoperidio no es higroscópico. Endoperidio muy pruinoso de joven, pseudoestipitado, con pseudoestípite muy desarrollado. La apófisis (base del endoperidio) a menudo presenta surcos o estrías radiales. Peristoma surcado, delimitado o no. Capa micelial con restos de sustrato.


Geastrum pseudolimbatum: Varios autores lo consideran una simple forma de G. coronatum. Se distingue pricipalmente por su exoperidio higroscópico con y sin capa micelial, y por su endoperidio de superficie áspera, con pequeños gránulos poco diferenciados. Capa micelial con restos de sustrato  

  Geastrum rufescens: Los tonos rosados del exoperidio de esta especie son un buen carácter diferenciador, sobre todo para distinguirlo de G. fimbriatum y G. coronatum; con frecuencia estos tonos se intensifican si rehidratamos un ejemplar seco en buen estado. El endoperidio puede ser pseudoestipitado o sésil, y el peristoma es fimbriado y no delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.


Geastrum saccatum: Parecidísimo a G. triplex y G. lageniforme, pero se distingue de ambos porque las hifas de la cara externa de la capa micelial no son fibuladas, a simple vista el único carácter útil de separación es que la capa micelial, sin restos de sustrato, es más o menos esponjosa-aterciopelada, generalmente sin fisuras radiales.  

  Geastrum striatum: Exoperidio no higroscópico. Endoperidio pseudoestipitado, con pruina muy abundante de joven. La apófisis está muy marcada, como si fuera un anillo bajo en endoperidio, y no tiene surcos ni estrías. Peristoma surcado, con frecuencia no delimitado. Capa micelial con restos de sustrato.

Geastrum triplex: El más grande de los que tenemos en la Península Ibérica, posee un exoperidio no higroscópico, en el que la capa más interna (carnosa) con frecuencia se agrieta para formar un collar o plataforma alrededor del endoperidio, el cual es sésil, con superficie finamente hirsuta de joven, y con peristoma fimbriado y delimitado. Es fácil de confundir con otras especies como G. saccatum o G. lageniforme, en especial cuando no se forma el "collar carnoso". Capa micelial sin restos de sustrato y bastante oscura, a menudo con algunas fisuras radiales.  
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Género Myriostoma:

Este género sólo tiene una especie, M. coliforme, que se distingue de Geastrum por presentar, normalmente, un gran número de ostíolos en el endoperidio, generalmente 10 - 35, y por presentar entre exo y endoperidio varios pseudoestípites a modo de columnitas. La columela es múltiple.


Myriostoma coliforme: Con las características anteriormente señaladas. Es un hongo poco frecuente, incluso podría estar algo amenazado de extinción.

 
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Género Sphaerobolus:

En España representado por una única especie muy abundante, S. stellatus, inconfundible por su característica de lanzar su gleba esférica a varios metros de distancia en la madurez. Es difícil de localizar por su pequeño tamaño


  Sphaerobolus stellatus: Curioso hongo que crece sobre restos vegetales, con forma estrellada al abrise y que lanza su gleba a bastante distancia en la madurez.
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EL ORDEN TULOSTOMATALES:

Es bastante parecido a Lycoperdales, pero en Tulostomatales destaca la presencia de un verdadero estípite o pie, similar al de los Agaricomycetes. El endoperidio no siempre es elástico, en algunas ocasiones es más o menos rígido o se desintegra en la madurez. Muchas de las especies de Tulostomatales son típicas de regiones áridas, siendo por lo general poco frecuentes. En España se han encontrado cinco géneros, de los que destacaremos dos:

Género Battarrea:

Es casi inconfundible por su tamaño (a veces más de 0,5 m. de altura), y por su endoperidio pronto caduco, que deja la gleba al descubierto. Microscópicamente tampoco se confunde, porque su capilicio tiene forma de filamentos espiralados, con aspecto de "muelle". Sólo se ha encontrado una especie en España.

Battarrea phalloides f. stevenii: Variable de tamaño, ésta es la forma grande de la especie, que alcanza los 70-80 cm de altura; con volva membranosa, seca. Gusta de lugares más secos que la forma típica. Es un hongo muy raro, en peligro de extinción en gran parte de Europa, que presenta un curioso estípite con estructura leñosa.
En ciertos países se consume en estado inmaduro


Género Tulostoma:

Este gran género, con más de 100 especies ampliamente distribuidas, lo podemos distinguir por su endoperidio más o menos globoso, con dehiscencia por un ostíolo o estoma rodeado de un peristoma. Su altura, salvo excepción, no suele pasar de los 10 cm. Las especies de este género son muy difíciles de distinguir, siendo algunas de las más frecuentes las siguientes:


  Tulostoma beccarianum: Se caracteriza por su peristoma cónico, pálido; exoperidio membranoso muy persistente y esporas globosas y verrugosas.rrugosas.

Tulostoma brumale: Su principal característica es su peristoma tubular de color pardusco. Su exoperidio es membranoso. Esporas globosas con verrugas cónicas.  

  Tulostoma cyclophorum: A simple vista podemos distinguirlo por su peristoma fimbriado, exoperidio membranoso y superficie del endoperidio tomentosa y con gránulos pequeñísimos. Las esporas son globosas y verrugosas.

Tulostoma fimbriatum: Al contrario que T. brumale, esta especie presenta un peristoma fimbriado, del mismo color que el resto del endoperidio. El exoperidio está poco diferenciado y tiene estructura hifal. Esporas también globosas y verrugosas.

 

  Tulostoma giovanellae: Posee peristoma plano, exoperidio hifal poco visible y unas esporas globosas con verrugas alineadas en meridianos. Las hifas del capilicio presentan unos estrechamientos y engrosamientos característicos.

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EL ORDEN SCLERODERMATALES:

También se parece mucho a Lycoperdales, pero en este caso una buena diferencia es la ausencia total o casi de capilicio en la gleba, así como la ausencia de subgleba. En lugar del capilicio aparecen otras hifas diferentes llamadas paracapilicio. El endoperidio solamente es elástico en el género Astraeus. Este orden actualmente suele encuadrase dentro del orden Boletales como suborden Sclerodermatinae. Los tres géneros que tenemos en España son muy frecuentes:


Género Astraeus:

Se distingue con facilidad de los otros dos géneros porque el exoperidio se abre en forma de estrella en la madurez. Por dicha característica puede confundirse con especies del género Geastrum, pero Astraeus no tiene peristoma, no presenta capilicio en la gleba, y las esporas son mayores. Es típica la propiedad de las lacinias del exoperidio para abrise o cerrarse según la humedad ambiental, por lo que el exoperidio es higroscópico. Sólo una especie en la Península Ibérica. A. hygrometricus.

Astraeus hygrometricus: presenta una tremenda variabilidad tanto en tamaño como en coloración, siendo una especie muy abundante en casi cualquier hábitat.

 
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Este género tiene la peculiar característica de presentar la gleba en la juventud dividida en pequeñas cámaras llamadas pseudoperidíolos, por lo que al corte tiene un aspecto moteado. No está muy claro el número de especies que presenta este género, ya que hay una gran diversidad genética entre distintos ejemplares y se cree que pueden existir numerosas especies que han estado confundidas. En este caso, para simplificar, consideraremos la única especie citada en España por ahora.


Pisolithus arhizus: Presenta numerosas aplicaciones prácticas, entre ellas usarse como micorrizógeno de gran número de especies vegetales, permitiendo la implantación de varios de estos vegetales en zonas empobrecidas, y siendo útil en repoblaciones. Es un hongo comestible de joven, que al corte exuda un jugo pardusco, con el cual se teñían diversas prendas textiles.
 
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Género Scleroderma:

Presenta generalmente un peridio bastante grueso, prácticamente no diferenciado en exo y endoperidio, y la gleba ocasionalmente veteada no forma pseudoperidíolos. En la Península se han encontrado siete especies, algunas especialmente frecuentes.


  Scleroderma areolatum: Se diferencia por su exoperidio bastante delgado, regularmente escamoso en la madurez con escamas bien diferenciadas y delimitadas alrededor por una zona más amarillenta llamada aréola. El pseudoestípite suele estar muy poco desarrollado, siendo una característica útil para distinguila de S. verrucosum que es muy parecida y a veces muy difícil de separar. Tiene las esporas espinosas y ligeramente mayores que S. verrucosum, con ornamentación más patente. Hifas no fibuladas.
     
    Scleroderma cepa: Parecida a S. areolatum pero S. cepa presenta un peridio más grueso y duro, sin escamas o escasas, en caso de presentarlas no son areoladas, y pseudoestípite aún menos desarrollado. Esporas espinosas, hifas sin fíbulas.
     
  Scleroderma bovista: Se parece a S. areolatum por el peridio delgado y frágil, y a S. cepa por la ausencia o escasez de escamas en dicho peridio y por el pseudoestípite inexistente, pero se distingue de ambos por las esporas reticuladas y las hifas fibuladas.
Scleroderma citrinum: Podemos distinguirla por su peridio escamoso, amarillo y de menos de 4 y más de 2 mm. de grosor en fresco por regla general. En la base aparece un aglomerado de micelio y substrato que no suele formar un verdadero pseudoestípite. Esporas reticuladas o espinoso-reticuladas, hifas con fíbulas.
 

  Scleroderma meridionale: Tiene un peridio relativamente grueso (hasta 7-8 mm. de espesor), de un típico color amarillo vivo en superficies frescas y generalmente no escamoso. Posee un pseudoestípite que, con frecuencia, es muy largo y está muy bien formado, siendo una buena diferencia con otras especies parecidas en coloración. Esporas reticuladas e hifas fibuladas.

Scleroderma polyrhizum: Es la más grande del género; posee un peridio muy grueso, a veces más de 1 cm. en fresco, de color pardusco o pardo amarillento, y generalmente no escamoso. Tampoco tiene pseudoestípite. Esporas reticuladas, con retículo mal definido, hifas con fíbulas.

 

 

Scleroderma verrucosum: Esta especie posee un pseudoestípite bien desarrollado, y el peridio no suele pasar de 2 mm. de grosor, siendo pardusco y más o menos escamoso. Esporas espinosas, hifas sin fíbulas.

 

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EL ORDEN NIDULARIALES:

Los representantes de este orden tienen como característica común el poseer una gleba especial, compactada en pequeñas estructuras llamadas peridíolos, nunca pulverulenta. Por esta característica, y por formar muchos de ellos cuerpos fructíferos con forma de copa, se les llama vulgarmente "nidos de pájaros". Para extender sus esporas este grupo de hongos, en especial los que adoptan forma de copa, han desarrollado un curioso mecanismo: cuando el cuerpo fructífero se desarrolla, con los peridíolos en su interior, adopta un forma de copa con un ángulo preciso, de tal modo que cuando las gotas de lluvia inciden en esta copa, uno o más de los peridíolos sale disparado; muchos de ellos están unidos al fondo de la copa por un filamento, llamado funículo, que al salir disparado el peridíolo se desenrolla, pudiendo así engancharse a las briznas de hierba, o los tallos de las plantas próximas. A veces estas plantas pueden ser ingeridas por algún animal herbívoro, y después de pasar por su aparato digestivo las esporas salen indemnes en los excrementos; ésta es la principal razón por la que muchos de estos hongos crecen en excrementos, es decir, son coprófilos o fimícolas. De los cuatro géneros presentes en España, dos son especialmente frecuentes:


Género Crucibulum:

Presentan forma de copa, con peridíolos amarillentos o blanquecinos en su interior. Una característica microscópica importante es la posesión de hifas espinosas en la membrana que cubre la "copa" cuando el hongo es joven, esta membrana se llama epifragma. El peridio posee un único estrato diferenciado. Una sola especie en España.


  Crucibulum laeve: Muy abundante sobre diversos restos vegetales, con las características descritas anteriormente.


Género Cyathus:

Son parecidos a Crucibulum, pero los peridíolos no suelen ser amarillentos y las hifas del epifragma no son espinosas. Además el peridio posee tres estratos que suelen ser fáciles de diferenciar. Existen bastantes especies, pero en España sólo se han encontrado cuatro, siendo tres de ellas las que se observan con regularidad.


Cyathus striatus: Se distingue de las demás encontradas en España porque la cara interna de la "copa" es estriada. Cara externa con un tomento abundante que forma mechones.C stiratus
 

  Cyathus olla: Presenta la cara interna lisa, y los peridíolos son grisáceos. La cara externa es tomentosa, pero raramente forma mechones.
     
  Cyathus olla var. anglicus: Se distingue del tipo por presentar la cara interna de la “copa” acanalada-ondulada en vez de lisa. Por lo demás es muy similar, tanto macro como microscópicamente.

Cyathus stercoreus: Cara interna de la "copa" lisa, y peridíolos negruzcos. El tomento de la cara externa suele formar mechones. Con frecuencia crece sobre estiércol.

 
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EL ORDEN PHALLALES:

Entendido en el sentido antiguo, agrupa todos aquellos Gasteromycetes con gleba más o menos gelatinosa o mucilaginosa, en especial en la madurez. Con frecuencia esta gleba exhala un olor nauseabundo, pero extrañamente suele poseer un sabor dulce. Estas dos características unidas son las que provocan que diversos insectos, principalmente algunos Dípteros, acudan a estas setas para consumir la gleba, posteriormente dispersarán sus esporas. Con frecuencia los Phallales adoptan formas muy curiosas, con llamativos colores. Tradicionalmente se dividían en dos familias, Clathraceae y Phallaceae, pero como actualmente ambas están unidas en Phallaceae evitaremos esta distinción. En España, entre otros, destacan los siguientes géneros:


Género Clathrus:

Las especies de este género se caracterizan por poseer unos carpóforos ramificados en forma de estrella o cancela, y la gleba recubre toda o casi toda la superficie interna de dicho carpóforo. Normalmente presentan un pseudoestípite muy reducido, que suele quedar oculto en la volva. Es España hay dos especies perfectamente diferenciadas.

  Clathrus archeri: Presenta forma de estrella, con los brazos de color rojizo.

Clathrus ruber: Tiene forma de cancela, de color anaranjado o rojizo.  

Género Colus:

Es un género muy parecido a Clathrus, pero se distingue por presentar la gleba únicamente localizada en la parte superior del receptáculo, que tiene forma de enrejado, mientras que la base del receptáculo es a modo de columnas.

  Colus hirudinosus: No es muy frecuente, podría confundirse con Clathrus ruber, pero la disposición de la gleba y la forma del receptáculo, anteriormente señalados, lo separan bien.

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Género Ileodictyon:

Ileodictyon gracile :

Es muy parecido a Clathrus, se distingue básicamente porque el receptáculo de Ileodictyon al llegar a la madurez se libera del peridio (la volva) y presenta simetría radial completa, de tal modo que una vez separado del peridio es imposible distinguir la parte basal de la apical. Aunque se han descrito dos especies, sólo una de ellas está citada en la península.

 

Ileodictyon gracile: Se distingue de la otra especie del género (I. cibarium) por la estructura de los "brazos" del receptáculo, totalmente celular (esponjosa) en I. cibarium, y tubular (con un canal irregular en el centro de cada "brazo") en I. gracile.

Género Mutinus:

Este género posee un pseudoestípite no ramificado, en cuya parte superior se sitúa la gleba, directamente sobre dicho pseudoestípite, en una región diferenciada. De las dos especies existentes en España, una es especialmente frecuente.


Mutinus caninus: La podemos distinguir por poseer la parte estéril del pseudoestípite (la inferior) de color blanquecino o apenas amarillento o rosado. La parte fértil del mismo está bien diferenciada, y suele ser anaranjada o rojiza.  

Curioso género que parece estar a medio camino entre un Clathrus y un Phallus. Presenta un largo pseudoestípite como los Phallus, pero el receptáculo de la parte superior está dividido en brazos, ramificados o no, como en Clathrus.

 

Lysurus gardneri: Podemos distinguirlo por su pseudoestípite cilíndrico o casi cilíndrico, blanquecino, y por los brazos del receptáculo pseudoestipitados, con una base estéril. Esta última característica es la única diferencia con L. cruciatus, especie muy próxima, que algunos autores consideran sinónima.

 

Lysurus cruciatus var. nanus: difiere del tipo por su menor tamaño, brazos del receptáculo de un bonito color naranja o naranja rojizo más estable que en el tipo, y esporas algo menores. Los estudios del ADN revelan que es un taxón muy próximo a L. cruciatus pero algo diferente, por lo que puede considerarse incluso especie independiente, o al menos microespecie.

 

Lysurus cruciatus: (Lepr. & Mont.) Henn.: Similar a L. gardneri pero los brazos del receptáculo son sésiles. Además en L. cruciatus los brazos suelen separarse al final del desarrollo, y en L. gardneri es frecuente que no se separen, sin embargo éste es un carácter variable

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Género Phallus:

Es bastante parecido a Mutinus, pero la gleba se sitúa sobre un receptáculo con forma de dedal, a modo de capuchón en la parte superior del pseudoestípite. Este receptáculo puede ser granuloso o reticulado. La mayoría de las especies están distribuidas en regiones tropicales o subtropicales; en la Península se han encontrado cuatro, pero son dos las realmente frecuentes

Phallus duplicatus:

Especie muy rara en toda Europa, que posee una especie de membrana perforada, denominada indusio, visible por debajo del receptáculo. Este indusio presenta unas perforaciones más o menos decrecientes en tamaño según se aproximan al borde de éste, que es de consistencia membranosa y bien formado; con frecuencia el indusio tiene tonos rosados, pero a veces es blanquecino.
El peridio tiene tonos rosados poco notorios y la superficie del receptáculo es reticulada. Muy parecido y mucho más abundante es P. impudicus var. pseudoduplicatus, que no posee tonos rosados ni en el peridio ni en el indusio, siendo este último más frágil, con perforaciones irregulares y nunca con borde membranoso, sino más bien erodado. En muchos libros aparece este último confundido con el verdadero P. duplicatus.

 

 
Phallus hadriani: Su principal carácter diferenciador es su peridio de color rosado o violáceo exteriormente, color que se acentúa con la manipulación. Receptáculo con superficie reticulada.

Phallus impudicus: Es bastante parecido a P. hadriani, pero el peridio es blanquecino exteriormente, amarillento o algo ocráceo a parduzco con la manipulación, y el olor es más intenso y desagradable. La superficie del receptáculo también es reticulada.  
     
Phallus impudicus var. pseudoduplicatus
 

  Phallus impudicus f. velatus: Una rara forma del P. impudicus, no aceptada por todos los autores. El único carácter diferenciador es la presencia de una membrana a modo de anillo en la mitad superior del pseudoestípite, que a veces se pierde al envejecer. No está aceptada por todos los autores porque algunas veces el P. impudicus presenta pequeños fragmentos membranosos repartidos por el pseudoestípite, por lo que el P. impudicus f. velatus sólo srepresentaría a una forma peculiar de desarrollarse el carpóforo.

Phallus rubicundus: El único lugar de Europa donde se ha encontrado esta especie es en Cáceres, y las recolectas corresponden a las fotografías de esta página, en el artículo realizado por Celestino Gelpi. Se distingue de los demás Phallus peninsulares por su receptáculo con superficie granulosa y por sus tonos rojizos o anaranjados en casi todo el cuerpo fructífero (pero no en el peridio).  

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