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Pepe Diaz "Geo"
Introducción
a los Hábitats
Ningún
ser u organismo vive aislado en la naturaleza. Su vida depende de otros
seres vivos, suelo, agua y otros elementos que le dan alimento y protección.
Las partes fundamentales de un hábitat son los productores
(plantas verdes), los consumidores (herbívoros y carnívoros),
los organismos responsables de la descomposición (hongos y
bacterias), y el componente no viviente o abiótico, formado por materia
orgánica muerta y nutrientes presentes en el suelo y el agua. Es
de destacar en este punto la función ecológica esencial de
los hongos en la naturaleza y en especial en nuestros bosques. Sólo
tendríamos que imaginarnos un bosque en donde no se descompusieran
las hojas, maderas, excrementos...
Teóricamente un hábitat se puede definir, como: "extensión
topográfica homogénea en sus componentes físicos y
bióticos a la escala del fenómeno estudiado" (Blondel,
1979, 1995). Por tanto, un hábitat es una entidad espacial tridimensional
que comprende al menos la interacción de entre el aire, el agua y
la tierra, e incluye el ambiente físico y las comunidades de animales,
plantas, hongos y otros organismos que lo ocupan, y es una entidad fractal
en tanto su definición depende de la escala a la que se considera.
"Las condiciones en las que un conjunto de especies se encuentran en
el hábitat son similares en toda la superficie del hábitat,
pero no todas las características del hábitat se encuentran
siempre en un mismo punto". (Blondel, 1979, 1995).
Los ecólogos utilizan el término "Hábitat"
para hacer referencia al lugar en que puede encontrarse una especie y el
termino "Nicho Ecológico" para aludir a la función
ecológica de un organismo en su comunidad. En otras palabras, el
hábitat es el lugar donde vive y el nicho es su profesión
y como esta interactúa y es restringido por otras especies. Por su
sencillez, fácil comprensión y por ajustarse más a
los objetivos de esta sección, este es el sentido que daremos a la
palabra Hábitat, de aquí en adelante.
Clasificación
de los Hábitats:
Hábitat más importantes desde el punto de vista Macromicológico
La mayoría
de los hábitats naturales contienen tantas especies y variedades,
que sería imposible catalogar todos los tipos de plantas, animales
y microorganismos presentes en cualquier extensión grande de un lago
o un bosque. Afortunadamente no es necesario conocer todas las especies
para evaluar su función en el hábitat y su funcionamiento,
dado que una de las características de los hábitats es que
contienen comparativamente pocas especies comunes y una cantidad relativamente
grande de especies raras en cualquier lugar y tiempo dados. Un claro ejemplo
de esto son los bosques naturales, donde existen 50 especies distintas pero
una docena o menos de especies son responsables del 90% de la madera. En
consecuencia concentremos nuestra atención en las pocas especies
comunes, sabiendo que éstas participarán en la mayor parte
de los procesos, estas especies son conocidas como Dominantes Ecológicos.
Frente
a los 2.600 tipos de hábitats listados en el proyecto CORINE-Biotopes
o a los 2.500 grandes tipos de hábitats que recoge la última
clasificación de EUNIS, la Directiva Hábitat (Anexo
I de la DC/97/62/CE) considera únicamente a "198" de ellos
como "Hábitats Naturales de Interés Comunitario",
de los cuales "53" se encuentran tipificados como "Hábitats
Naturales Prioritarios", que se pueden agrupar tal como muestra esta
tabla.

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LAS PLAYAS Y DUNAS COSTERAS :
Estos hábitats se desarrollan en espacios geográficos como
son los Estuarios, las grandes calas y bahías profundas, las llanuras
arenosas litorales, los acantilados y playas rocosas.
Este epígrafe incluye a todos los hábitats costeros y en especial
a los formados sobre playas de arena y depósitos dunares.
El aprovechamiento tradicional del territorio ha conllevado la desaparición
de bosques naturales y seminaturales sobre depósitos dunares. Las
formaciones arboladas existentes corresponden, la mayoría de las
veces a repoblaciones forestales recientes.
La representación de este grupo de hábitats es muy reducida,
debido a su escasa extensión y mala conservación, en la mayoría
de los casos, por la excesiva presión turística que padece
nuestro país.
Buenos ejemplos de zonas de dunas bien preservadas, los podemos encontrar,
en el Parque Nacional de Doñana y en algunos enclaves de Las Rías
Bajas de Galicia.
Desde el punto de vista micológico son interesantes por encontrarse
varias especies que son frecuentes en estos hábitats, algunas de
estas especies también se pueden encontrar en suelos arenosos del
interior.
MATORRALES:
El matorral es un elemento indisociable de nuestros
montes. Dentro de éstos puede desempeñar los papeles más
variados: como acompañante en el sotobosque o como formación
específica y dinámica, hasta representar uno de los últimos
niveles de degradación ecológica. Presentan una diversidad
de situaciones y de especies características que han sido ampliamente
utilizadas por el hombre. Los matorrales cumplen, además, funciones
ambientales muy similares a las del bosque.
Estos hábitats naturales suelen corresponder
a biocenosis (agrupación de seres vivos) desarrolladas en ambientes
extremos, comunidades que ocupan áreas de exigua rentabilidad
agrícola o forestal.
Un tipo especial de matorral, que en la mayoría
de los casos es el resultado del sobrepastoreo o de incendios repetidos,
es aquel que tiene una especie dominante definida. Son los comúnmente
llamados brezales, jarales, aulagares, sabinares, romerales, retamares...
Además de ser un recurso alimenticio
para el ganado, los matorrales proporcionan plantas aromáticas, como
el romero, la lavanda, los tomillos y también
plantas comestibles y medicinales, como el orégano, el
poleo, la manzanilla, el mirto, etc.
Como es de esperar, en la península
existen dos tipos básicos de hábitats de matorrales, relacionados
con los dos climas dominantes y por lo tanto podremos hablar de matorrales
de la zona húmeda o atlántica y matorrales meditrráneos
o de la zona seca. En los primeros abundan especies como: Brezos, Helechos,
Madroños, Rododendros, Piornos, Pino de montaña, Zarzas, Tojos,
etc, en los segundos es más frecuentes la presencia de Jaras,
Chaparros, Cantueso, Lavanda, Lentisco, Aulagas, Enebros, Majuelos,etc.
La seta reina y más conocida de este
hábitat es la que va asociada al ciclo vital del cardo corredor
o cardo cuco, y que por lo tanto se conoce como Seta de cardo
(Pleurotus eryngii), otras especies representativas son: Macrolepiota
procera y Agrocybe praecox.
Un buen ejemplo de la especifidad de las setas con los matorrales, lo encontramos
en los jarales, con las siguientes setas
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PRADOS Y HERBAZALES:
Los prados y herbazales son hábitats evolucionados de plantas
superiores, en la mayoría de los casos, de bosques. El origen
de los prados y herbazales puede ser debido a varias causas, que a veces
son simultáneas o concurrentes. Es el típico caso de que
tras un incendio, en vez de repoblar con la espacie arbórea dominante
de la zona, se produzca la roturación parcial del área
incendiada y se dedique el resto (generalmente la zona de suelo más
pobre o difícil de aprovechar desde el punto de vista agrícola)
a prados y herbazales. No obstante puede ser frecuente el encontrar
prados en el interior de los bosques, en lo que comúnmente llamamos
"claros", por la ausencia "natural" de árboles
y arbustos.
La presión que ha ejercido las activdades ganaderas y de pastoreo,
ha hecho que estos hábitats estén compuestos en la mayoría
de los casos de plantas gramíneas, con una gran capacidad de
resistencia a la poda continuada y una buena tasa de crecimiento. Este
ritmo de crecimiento y reposición de la masa herbosa es ayudada
y mantenida gracias a la constante aportación de materia orgánica
procedente de las defecaciones de los herbívoros que se alimentan
de estas plantas.
Desde el punto de vista ecológico la transición de un
bosque a un prado o herbazal, representa una zona de gran diversidad
biológica. Por lo que estas transiciones entre hábitats,
son áreas a tener muy en cuenta por todos aquellos interesados
en la micología.
Sobre prados y céspedes es común encontrar algunas de
las setas más valoradas desde el punto de vista gastronómico,
destacando entre otras, a los Champiñones (género
Agáricus), Parasoles (género Macrolepiota) y la
Senderuela (Marasmius oreades). Algunas de las especies más
frecuentes son las siguientes:
Asociadas al estiércol y excrementos que generan las actividades
ganaderas, que se desarrollan en estos hábitats, podemos destacar
las siguientes especies y géneros:
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Bosques de la Europa templada.
HAYEDOS:
Los hayedos son los bosques más característicos
de la media montaña en la España Húmeda. Los mejores
bosques de hayas (Fagus sylvatica) se pueden encontrar entre los
seiscientos y mil quinientos metros de altitud, formando el genuino bosque
caducifolio centroeuropeo.
Existen varios tipos de hayedos en función
de las condiciones climáticas y de la acidez del suelo en el que
se encuentre el haya. Así hablamos de hayedos ombrófilos
o xerófilos, en función de las precipitaciones y
la cantidad de luz solar que reciban, en el primer caso son hayedos ligados
a ambientes hiperhúmedos y en el segundo caso a ambientes más
secos con precipitaciones inferiores a los 1200 mm/año. También
se pueden clasificar los hayedos en acidófilos o basófilos,
en función del Ph del suelo. Por norma general los primeros están
ligados a suelos silíceos y los segundos a suelos calcáreos.
Especies asociadas: acebo, serbal de cazadores,
brezos, helechos, en hayedos acidófilos. Avellano, abedul,
majuelo, mostajo y endrino en hayedos basófilos y ombrófilos.
Especies del género rosa, boj y varios géneros de
orquídeas, en hayedos basófilos y xerófilos.
Los hayedos son bosques de un estrato arbóreo muy cerrado
y casi monespecífico.
La disposición en pisos horizontales de las ramas del haya y la
orientación también horizontal de sus hojas (Una propiedad
curiosa de las hojas de las hayas es que cambian de posición, inclinándose
para mantenerse siempre perpendiculares a los rayos del sol) dan lugar
a un sotobosque de luminosidad muy escasa, en el que sólo
pueden desarrollarse algunas especies umbrófilas. El Haya es un
árbol muy resistente al frío y a la humedad, sus hojas son
abundantes, y por medio de una pilosidad blanca y sedosa situada en el
borde de la hoja, regula la transpiración del bosque y la
temperatura del interior del hayedo. Las hayas tienen el tronco grisáceo
y vertical, las ramas más jóvenes de color rojizo.
Bajo las hayas estan son algunas de las especies e setas más frecuentes:
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ROBLEDALES:
Los robledales comparten el sustrato con otras especies arbóreas
y arbustivas como el quejigo, el fresno, el serbal de
los cazadores, el madroño, el endrino, el acebo
o el durillo. Algunas especies trepadoras, como la nueza blanca,
la nueza negra, la hiedra o la madreselva son frecuentes
también en los robledales, así como los helechos.
En los valles y laderas de la vertiente cantábrica del País
Vasco se instalan los robledales. Estos bosques se ubican en suelos profundos
y ricos, lo que conlleva la presencia de un cortejo florístico
muy abundante y variado, tanto en el bosque como en las sucesivas etapas
de degradación. Se trata de robledales mesótrofos, denominados
también "bosques atlánticos", con un estrato arbóreo
pluriespecífico (robles, arces, fresnos, castaños, etc.).
Su estado de conservación actual es precario debido a la intensa
utilización de su área potencial para cultivos y prados
de siega.
Si establecemos una división en función de la especie
dominante, son tres los tipos de robledales principales que nos podemos
encuentrar, el primero es el Roble Albar (Quercus petraea) que
suele medrar en los valles interiores más continentales de la cordillera
Cantábrica y del eje pirenáico. El Roble Carballo
(Quercus robur), se extiende por las comarcas costeras y valles menos
continentales, especialmente en las CA gallega y vasca. Los robledales
de Rebollo (Quercus pyrenaica) compiten con éxito en los
puntos de mayor sequía tanto en el área del Roble Albar
como del Carballo. Suelen permitir la presencia de una mayor diversidad
de árboles y arbustos y tal vez sea el mejor representado en el
conjunto de la Península Ibérica.
Especies asociadas: fresnos, arces, avellanos, majuelos, endrinos,
cornejos y zarzas en los robledales "basófilos".
Castaños, abedules, acebos, y arraclanes en robledales
"acidófilos". Por norma general los primeros están
ligados a suelos calcáreos y los segundos a suelos silíceos.
Bajo robles es común encontrarse con alguna de estas setas:
CASTAÑARES:
Tradicionalmente se ha creído que castaños y nogales,
como bosques mixtos, han sido introducidos recientemente en la
península ibérica y su expansión es debida exclusivamente
al cultivo por el hombre. Datos palinológicos (análisis
de polen fósil) de sedimentos cuaternarios sobre todo en las zonas
periféricas de la mitad norte peninsular, han revelado que estas
especies formaban parte de la flora de aquella época, las cuales
se habían refugiado del clima frío reinante en Europa como
consecuencia de las glaciaciones. Con lo cual se confirma así el
carácter autóctono de estos árboles de bosque
mixto de frondosas y el papel de la península ibérica
como territorio de refugio.
Aunque las formaciones de castaño del centro peninsular sean de
carácter antrópico plantadas por el hombre), todavía
quedan enclaves en el norte en las que vegeta en condiciones seminaturales.
En cuanto a una introducción romana del castaño no
es del todo exacta. No hay duda, de acuerdo con escritos históricos,
que los romanos daban gran importancia al castaño como principal
fuente de alimento de la población y de energía para sus
tropas, dado que, hasta el descubrimiento de América, la castaña
fue la principal fuente de alimentación en Europa.
El castaño (Castanea sativa) es un árbol de porte
alto, muy ramificado, con la corteza hendida y tronco circular. Hojas
coriáceas y lanceoladas. Distribuido ampliamente por la Península
Ibérica, aunque muchos antiguos castañares, especialmente
del norte, desaparecieron por el ataque de un hongo, "la tinta".
El castaño prefiere suelos de Ph ácido, en especial,
suelos silíceos, o calizos muy lavados, profundos, bien drenados
y con precipitaciones superiores a lo 600 mm. No soporta las heladas tardías
y su clima ideal es el atlántico y el mediterráneo lluvioso.
Algunas de las setas más frecuentes en los castañares son:
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Bosques
Mediterráneos.
BOSQUES
DE RIVERA:
Las márgenes de ríos, arroyos y zonas
húmedas dan lugar a un tipo de vegetación muy singular, donde
son frecuentes especies como el aliso, chopo, fresno, olmo, sauce...
La deforestación ha incidido muy intensamente en estos espacios,
eliminando una fuente potencial de recursos (el interés maderero,
por ejemplo, de algunas de esas especies) y también unas formaciones
de gran interés ecológico y paisajístico, con importantes
funciones en la regulación de la dinámica de los cauces
y sus márgenes (prevención de inundaciones...).
Las comunidades vegetales que pueblan las orillas de los cursos de agua
presentan unas características peculiares, adaptadas al medio en
que prosperan. Son las plantas ripícolas o de ribera que pueden
constituir un tipo de formación llamada bosque en galería,
formación lineal que sigue el curso de un río en ambas márgenes.
En un corte transversal de un arroyo o río se encuentran cuatro zonas
de vegetación. La primera, constituida por las plantas acuáticas
que viven sumergidas y enraizadas en los bordes llanos o en el lecho de
las aguas poco profundas. En la segunda zona, más cerca de la orilla,
se sitúan los cañaverales, espadañas, carrizos,
etc. Más arriba, o más lejos de la orilla, aparece la vegetación
ripícola propiamente dicha; formada por agrupaciones arbóreas
y arbustivas que protegen eficazmente las orillas con el entramado de raíces,
moderando la velocidad en las corrientes torrenciales al dividir las aguas
con el ramaje, que casi siempre es elástico. La última zona,
la más alejada de la orilla y raramente inundada, se corresponde
con aquellas especies que necesitan humedad, pero que no pueden considerarse
en sentido estricto ripícolas, pues pueden vivir en zonas ajenas
a las corrientes de agua. Son los olmos, nogales, arces e incluso fresnos
y chopos que, si bien en Andalucía no suelen alejarse mucho del
agua, en el norte y centro de España no necesitan tanto su proximidad.
El árbol ripícola por excelencia es el aliso, que crece
siempre asomado al agua. Su sistema de raíces necesita el permanente
contacto con el líquido elemento y es tan potente que puede mantener
las orillas casi verticales, sin que se desmoronen, por lo que se han utilizado
en muchas zonas de centroeuropa para regular los ríos y canales evitando
costosos dragados. Entre las especies de setas más frecuentes
en las Choperas pueden destacarse:
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ABETALES:
En los abetales podríamos distinguir dos tipos: El de Abeto
blanco (Abies alba), en los Pirineos; y el Pinsapo (Abies pinsapo),
en las sierras del sur peninsular. Se desarrollan desde 1.000 a 1.800
m. Viven sobre suelos húmedos y profundos; el sotobosque
está formado por plantas herbáceas y musgos. En cuanto a
las condiciones de Ph del suelo que necesitan estas especies de abetos,
son muy amplias, encontrándose tanto en suelos ácidos, básicos
o neutros.
La sombra que proyecta es muy intensa, dejando en profunda oscuridad el
sotobosque. Esta sombra se mantiene además todo el año
a causa de la abrumadora dominancia de la conífera, en contraste
con los bosques de caducifolios en los que el suelo queda expuesto a los
rayos solares al menos durante el invierno. Ello hace del abetal el tipo
de bosque más sombrío de los que existen en la Península
Ibérica
Los abetales de Abies alba españoles constituyen masas boscosas
puras o mezcladas con hayas (Fagus sylvatica), que ocupan preferentemente
el piso montano pirenaico.
Su límite de distribución suroccidental europeo e ibérico
se encuentra en las orillas del pantano de Irabia (Irati, Navarra),
mientras que el macizo del Montseny (Barcelona), en la cordillera
Costero-Catalana, constituye su límite suroriental español.
Las masas más importantes se sitúan en la provincia de Lérida,
con un total de 17.000 ha, mientras que en Navarra, Huesca, Barcelona
y Gerona forman pequeños bosquetes frecuentemente mezclados con
otras formaciones.
Los abetales de Abies pinsapo, se localizan en el extremo occidental
de la cordillera Bética: Sierras Bermeja, de las Nieves, de Ronda
y Grazalema, en las provincias de Málaga y Cádiz.
Es de destacar su gran resistencia a los vientos. Viven en pendientes
mayores del 100%, incluso 200%, en bosques monoespecíficos o mezclados
con encinas o quejigos.
Algunas de las setas más frecuentes en los abetales son:
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EUCALIPTALES:
El eucalipto llegó a Europa tras el viaje del capitán Cook,
explorador británico, a Australia en 1774. En España
lo introdujo, también
procedente de Australia, el padre Rosendo Salvado en 1846,
mediante el envío de semillas a su familia en Tuy (Galicia).
Actualmente hay en España en torno a las 550.000 Has de eucalipto,
por provincias, destacan Huelva con un 40% del total de España,
La Coruña, con un 15%, y Badajoz con un 10%.
Las principales especies presentes en España son Eucalyptus globulus
(Eucalipto blanco, con unas 325.000 Has), y el Eucalyptus camaldulensis
(Eucalipto rojo, con unas 175.000 Has).
Florísticamente hablando, los eucaliptales son
formaciones pobres ya que el inventario de plantas presentes en un
eucaliptal maduro rara vez supera la decena de especies; esto es debido
a las interacciones provocadas por los propios eucaliptos, que hacen que
las especies que se encuentran en el interior de estos bosques sean las
más resistentes. Este sotobosque está conformado por
helechos (Pteridium aquilinum), silvas (Rubus ulmifolius), brezos
(Calluna vulgaris, Erica cinerea y Erica umbellata) y gramíneas
(Agrostis curtisii, Arrenatherum longifolium y Avenula sulcata). Estos bosques
son bastante luminosos, ya que al ser la copa poco espesa y relativamente
cerrada, permite el paso de gran parte de la luz solar que reciben.
Los eucaliptos se presentan en la naturaleza, sobre una gran variedad
de substratos, aunque predominan los suelos pobres, desprovistos
de arcillas y bases, con escasa retención de agua. Viven en climas
variados, algunos en zonas de humedad y calor constante, siendo más
numerosos en áreas templadas con lluvias invernales y sequía
estival.
Salvo el primero que es una seta, los demás especímenes, más
frecuentes en los eucaliptales, hacen referencia a hongos hipogeos, es decir
que se desarrollan bajo tierra:
Introducción
a los suelos, en preparación
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