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Para la identificación de una seta es fundamental
estudiar los caracteres organolépticos, (color, olor, sabor, textura
de la carne, forma etc.), que podemos anotar. Tomaremos nota del color
de las diferentes partes de la seta (incluido el de la carne) en el momento
de la recolección, ya que el tiempo y la manipulación pueden
variarlo. Sobre todo miraremos el color de las láminas en ejemplares
jóvenes y maduros, pues al madurar pueden cambiar de color. Comprobaremos
el olor de la carne (a fruta, pimienta, harina, rábano, cacao,
anís, tierra mojada, moho, fétida, etc.), probaremos un
trocito, escupiéndolo a continuación (no representa ningún
peligro, aunque la seta sea toxica), notaremos su sabor, (dulce, amargo,
picante, harinoso, ácido, etc.). La textura de la carne es importante,
ya que se altera al envejecer el ejemplar, anotaremos su textura (dura,
fibrosa, elástica, suberosa, coriácea, etc.) también
comprobaremos si exuda látex y anotaremos su color inicial, comprobando
al cabo de unos minutos si ha cambiado de color. Anotaremos el hábitat
donde la hallemos, y la manera en que crece, (aislada, en grupo, fasciculada,
en círculos, en línea, etc.) y su abundancia. También
es conveniente anotar el hábitat, ( encinar, alcornocal, hayedo,
pinar, etc.) el tipo de suelo, (calcáreo, silicio, pedregoso, arcilloso,
etc.) si es seco o húmedo y tipo de substrato en el que nace la
seta, (madera, suelo, en árbol vivo, en musgo, hojarasca, etc.)
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